Erik Lamela cuelga los botines entre risas y lágrimas…
Erik Lamela decidió decir “adiós” al fútbol de manera tan dramática que incluso Shakespeare se quedaría sin palabras. Hace unos días, anunció su retiro tras rescindir su contrato con el AEK de Atenas. El hombre que parecía tener más inyecciones que un espantapájaros en un campo de cactus, confesó que su cuerpo le había pasado factura. En su publicación, Lamela comentó que a los 25 años casi cuelga los botines y las caderas al mismo tiempo.
Pero no todo es tristeza en esta despedida. Al parecer, Erik ha encontrado una nueva misión en el futbol: perseguir las mejores tapas en Sevilla junto a Matías Almeyda mientras entrenan. Aunque todavía no ha sido confirmado oficialmente, Erik suena como posible ayudante de campo en el equipo hispalense. Agradeció a todos aquellos que no solo soportaron sus tiros al arco, sino también sus aventuras culinarias y su afición a la gimnasia olímpica versión “pseudo profesional”.