Un mar de lágrimas y risas en el Museo de River…
En un toque mágico de nostalgia, River Plate homenajeó con mariachis y chistes malos a los campeones del ’75 que rompieron el maleficio de las no-vueltas olímpicas. Dicen que cuando apareció Fillol, el Museo se convirtió en un campo de papas llenas de agua: ¡no hubo un alma que no derramara una lágrima de emoción! Los campeones, con Pato Fillol, el Beto Alonso y más leyendas, se reunieron como si estuvieran en una fiesta que rivalizaba con Navidad en casa de la abuela, incluida la abuela.
Celebrando todos juntos, el lugar explotó de alegría monumental. Pinino Más y Jota Jota López, que no visitaba el club ni para preguntar por la hora desde su época de goles en contra, también dijeron presente. Gallardo cruzaba dedos y simpatías para que Salas y Martínez Quarta se recuperen pronto, haciendo malabares de buena suerte como si trataran de ganar algo en un casino de Las Vegas. El evento revivió la gloria en River con un toque de humor más intenso que tomar mate sin bombilla. ¡Qué jornada inolvidable para los campeones y el club!