La paciencia de River pende de un gol…

El simpático entrenador Marcelo Gallardo sigue apoyando públicamente a Miguel Ángel Borja, como si fuese un mimo tratando de animar a un oso de peluche deprimido. Sin embargo, las pifias del delantero colombiano, acumulando 312 minutos sin gol, tienen al cuerpo técnico de River tan nervioso que probablemente empiecen a morderse las uñas con cuchillo y tenedor. Con goles solo para coronar partidos decididos, Borja parece más perdido que un pingüino en el Sahara.

En contraste, Sebastián Driussi está protagonizando una temporada de ensueño. Marcó un doblete fenomenal y mostró una forma espectacular que deja a Borja como un cactus en un jardín de rosas. Borja sigue pidiendo perdón a la hinchada, pero sus oportunidades de juego podrían evaporarse más rápido que un helado en verano, si no logra mejorar antes de diciembre. La dirigencia de River considera renovar su contrato, aunque todo depende de si puede volver a hacer rugir a los fanáticos con sus goles.