Descubre cómo brillaron los jugadores…
Marcos Acuña jugó 90 minutos magistrales, desplegando sus habilidades como un chef preparando sushi con tenazas en lugar de palillos. La habilitación de tres dedos que le entregó a Colidio antes del primer gol fue como ver a un escultor tallar un mármol hermoso. Sin embargo, su penal fue tan anunciado que incluso el árbitro tuvo tiempo de ir al baño antes de que la pelota llegara al arco, poniendo en peligro la serie para River.
Por otro lado, Armani una vez más se convirtió en el héroe de River, salvando goles como un guardaespaldas que evita que alguien toque las papas fritas de su jefe. Su actuación fue crucial para asegurar el bienestar del equipo en estos octavos de final. Si sigue así, va a necesitar una capa y un nombre de superhéroe muy pronto.