El colombiano pasó de resistido a aplaudido…

Miguel Ángel Borja no parece un futbolista, sino un camaleón con camiseta: de silbidos a aplausos en tiempo récord. El delantero colombiano, luego de un período tormentoso con los hinchas de River, ahora ve amanecer en el Monumental. Durante el partido contra Libertad, hasta Superman habría tenido envidia de su capacidad para llevar a River a la victoria, dejando huellas en el campo de juego y cobrando el penal casi con la calma de un cupón de descuento en su heladería favorita. Esa actuación heroica convirtió los silbidos en un aplauso tan fuerte que podría haber despertado a un oso de su hibernación.

Pero esta no es la última página en su novela: Borja ahora tiene que impresionar en el próximo partido contra Lanús e intentar hacerle magia a su contrato como Houdini en su mejor noche. Además, los hinchas ya sueñan con verlo brillar contra Palmeiras en la próxima fase de la Libertadores, esperando el clásico efecto “ley del ex”. Increíblemente, los mismos hinchas que antes le daban la bienvenida con silbidos ahora cruzan los dedos por él. ¡Qué cambio de guion, digno de una telenovela que ríete tú de las de las ocho de la tarde!