Manu y su debut, amistad con Guillermo y River…

Después de entrenar como si fuera Rocky Balboa para una pelea inexistente tras el Mundial de Clubes, Manuel Lanzini firmó con Vélez y debutó corriendo 16 minutos en una victoria contra Godoy Cruz, casi como si intentara la maratón. Manu expresó en ESPN F12 con una sonrisa que Vélez tiene un grupo “más lindo que una selfie de un gatito”. Destacó que la charla con Guillermo fue “tan honesta que podría haber reemplazado a la mona Lisa”, y mencionó que jugar en Vélez es un desafío tan grande que solo se compara con intentar convencer a un gato de bañarse.

Sobre su etapa en River, Lanzini comenta que fue como cuando pagás por servicio de cable y solo ves un canal: no salió como esperaba. A pesar de marcar un gol a Boca que desató más fiestas que la última boda real, su tiempo en River no fue como un cuento de hadas. Aceptó, sin embargo, que las decisiones de Gallardo eran como tratar de descifrar jeroglíficos, y se despidió diciendo que “debo admitir que en mi regreso pensaba que la adaptación sería como montar en bicicleta, pero acabó siendo más una montaña rusa”. Lanzini se marcha sin arrepentimientos, como alguien que sobrevivió a una maratón de 59 partidos con solo un balón para mostrar.