El arte de jugar sin tocar el balón…

A Miguel Ángel Borja lo soltaron en el Monumental contra San Lorenzo con la misión imposible de ser el Indiana Jones del gol. Pero su única aventura resultó ser una tarjeta amarilla prematura, haciendo más ruido que un sapo en una conferencia de sapitos del Amazonas en su debut. Con apenas milisegundos en el terreno, voló como Superman, pero lamentablemente aterrizó como un pato mareado en Romaña. Si esto fuera el circo, ya estaríamos aplaudiendo de pie.

Como si el balón fuera el Zorro y él el Sargento García, Borja no logró ni rasguñar al arco en 62 minutos dignos de una película de comedia. Diez veces perdió la pelota, quizás fueron escapando de él con más velocidad que una pelota de playa en mano de turista. Aciertos en pases: la mitad. Aunque, si queremos verle el lado divertido, podríamos suponer que estaba jugando una partida de ‘no te aciertes ni un pase’. Claramente, su estrategia de caer en fuera de juego quedó impresa en nuestros corazones.

Ahora, el rompecabezas en River es quién tomará el testigo del gol: Driussi o Borja. Aunque, que vayan buscando el manual del futbolista optimista, porque necesitarán toda la suerte del universo para arreglar esta comedia de enredos. Mientras tanto, Borja medita seriamente sobre las tácticas del próximo partido: quizás esta vez llegue con una armadura a prueba de tarjetas amarillas.