Una partida de póker arbitral en el Monumental…

En el Monumental no faltó la música de Ennio Morricone, con River y Platense en un duelo más tenso que una novela turca. Los árbitros, liderados por Yael Falcón Pérez, estaban más perdidos que pulpo en garaje, y Javier Castrilli, el autoproclamado ‘Sheriff’, no dudó en sacar su placa virtual para poner orden a puro tuit. “¡Vergüenza!”, exclamó, como si acabara de ver a alguien poniendo azúcar en la carbonara.

El pobre Falcón Pérez vio la pelota de Martínez Quarta rebotando como si tuviera un motorcito y decretó saque a favor del equipo equivocado. Mientras tanto, el VAR miraba todo desde un rincón oscuro, haciendo de estatua de sal. El Sheriff no pudo aguantar y disparó: “Platense clasificó a pesar del árbitro”, cual vaquero que descubre un billete falso en el viejo oeste. Y no perdonó ni a su perro, digo, al VAR: “Una herramienta de ‘oscuridad'”, clamó, más dramático que telenovela de las tres de la tarde.

Mientras tanto, los jugadores de Platense parecían haberse comido un ají picante, lanzándose furiosos sobre el árbitro cual granizada en vereda húmeda. Todo el lío se resolvió en penales, donde Platense se llevó el triunfo, dejando a River con más frustración que heladera de soltero. Así, se concluye otra jornada en el salvaje oeste del fútbol argentino, donde las polémicas son el plato principal y el postre es siempre una tarjeta roja.