El Muñeco cocina una estrategia con sabor a sorpresa…
¡Ay, Marcelo! ¡El estratega de sueños locos! Gallardo está con el pizarrón más revuelto que un mate cocido en el Sahara. El pobre Muñeco, con Maxi Salas y Lucas Martínez Quarta fuera de combate por lesión, se enfrenta a un dilema existencial más grande que elegir entre milanesas con papas fritas o goulash con spaetzle. ¡El partido contra San Martín de Tucumán se viene como un par de empanadas sorpresa! Y en la defensa ya tiene la certeza de quiénes serán los caballeros del escudo: Montiel, Paulo Díaz y Acuña. El problema es el casillero vacío: ¿será el bien ponderado Pezzella o le dará la chance a Boselli, el menos experimentado? ¡Vaya lío de táctica inversa!
Con la mitad de la cancha, Gallardo tiene las cosas algo más claras. El maestro Enzo Pérez, que es más fijo que la torre de Pisa, va a estar ahí repartiendo magia. A su lado, estarán Castaño y Galarza Fonda, quien más que un debutante parece que nació con la casaca puesta, listo para la acción. La táctica del mediocampo busca llegar tan afilada como cuchillo de carnicero antes de la cita del amor futbolero ante Libertad en la Libertadores. ¡Que pases mágicos se verán!
En la delantera, el Muñeco se enfrenta a más enredos que una novela de la tarde. Sin Salas y con Driussi en modo estatua, el DT pondera si unirá fuerzas con Borja, que últimamente parece bailar tango en lugar de explosionar el ataque, o si opta por Colidio, el versátil joven del barrio. Si echa mano a este último, abrirá las puertas al joven Juan Cruz Meza, un talento que encanta a Gallardo más que una buena serie de Netflix. ¡Y a la derecha, se mantendrá Lencina, quien podría bailar samba si le pica el bicho del gol! La causa del River Plate es más intrigante que un culebrón de aventuras.