Crack de 17 años viola las leyes de la física…
Ah, Franco Mastantuono, el muchacho de 17 años que corre y juega como si el mismísimo Chuck Norris hubiera reencarnado en un futbolista. El héroe con menos años que una empanada guardada en un freezer pero con movidas dignas de una orquesta sinfónica. Cuando agarra la pelota, los rivales piensan: “¿Estaré en un deja vú o es un tanto atemporal este pibe?”. ¡Si hasta su carnet de identidad debería llevarla a la aduana por sospechoso!
¡Y qué decir del penal! Este muchacho toma la pelota con más confianza que Maradona agarrando una pelota de playa en una pileta. Mastantuono ejecutó el penal como un chef con estrella Michelin haciendo un panqueque: arte puro y precisión. Si uno escucha bien, se oye al Monumental aplaudiendo en plenitud como si fuera una noche del 86. Franco no solo es bueno, ¡sus fintas son más desconcertantes que un GPS desactualizado en plena Avenida 9 de Julio!
Con sus goles, el pibe no solo desafía a las leyes de la gravedad, ¡sino que también a las estadísticas! No es un pibe cualquiera, es un escándalo futbolero, de esos que hacen que Lionel Scaloni piense en llamar al FBI para investigarlo. Y claro, el Monumental estalló en ovaciones, como si Franco hubiera encontrado una forma de meter un cuarto de helado en un cono común. Sin duda, Mastantuono es ese fenómeno inexplicable que ninguna defensa puede entender: el ingrediente secreto en la receta de Gallardo para el éxito. ¡Saluden al emperador indiscutible del área grande!
